lunes, 13 de agosto de 2012

La curiosidad mato al panadero

6 de agosto de 2012 aproximadamente a las 05:31 UTC. Una fecha y hora que pasaran a la historia de la humanidad debido a que Curiosity aterrizo sobre la superficie del planeta rojo. Y aunque el fervor suscitado por este evento no se compara con el alunizaje de Armstrong a finales de los 60’s, dos cosas me quedan claras: nadie se atreverá a formular teorías de conspiración y poner en duda la veracidad del martinizaje; y dos: el principal protagonista de esta historia es más fotogénico que Neil Armstrong. 


Y es que desde que me entere de esta noticia mientras pirateaba algún diario en internet, no pude dejar de preguntarme lo guapo que podría llegar a ser Bobak Ferdowsi, mejor conocido como Mohawk Guy, si bueno, dejara atrás ese Mohawk. Pero el amor por el fashion del pasado es harina de otro costal y da para una entrada mas, en épocas en que las ideas me escasean no pienso gastar todas mis balas en una sola tanda.  Esa belleza tan particular y terrestre de Ferdowsi reconfirmo lo que siempre he sabido, que mis intereses por formas de vida en otros planetas y/o sistemas se limitan a Han Solo y Anakin Skywalker.

La especie no concuerda conmigo, y conjuntamente nos hemos lanzado a la exploración de nuevas tierras, océanos, continentes, civilizaciones y en épocas más actuales, nuevos mercados. La globalización ya dejo de ser un fenómeno del que se hablaba en clases de estudios sociales a ser una realidad más de nuestro día a día. Y como nada ni nadie parece tener el poder para detenerla (no creo ni siquiera alguien quiera detenerla) pues bueno, no queda sino sufrir sus consecuencias o aprovechar sus virtudes. Si la balanza se inclina más hacia un lado o el otro, no es de mi interés en este momento; y para ser sincero con ustedes mis lectores, me parece más interesante dejar la polémica en sus manos mientras leo sus comentarios desde la comodidad de mi zona de confort. Se preguntaran ustedes, si no toma partido a favor o en contra de la globalización, ¿de qué lado está? Del lado de la gente. Y es que no todos estamos tan preparados como quisiéramos para asumir los retos que supone estos nuevos paradigmas del trueque.

Este es el caso del panadero de un barrio de clase media, en una ciudad mediana, de un país en desarrollo, que solía visitar religiosamente a las 4 de la tarde en compañía de Doña Mónica.  El panadero ni siquiera en sus días más crédulos habría tomado en serio historias de terror de letrados y sabiondos que le advertían sobre panes más baratos provenientes de otras latitudes y longitudes. Panes hechos en serie por una maquinaria industrial y publicitaria sin precedentes en la Ciudad Media.  La historia del panadero no tuvo un final feliz, el oso de felpa termino por sentenciar su futuro.

Ahora bien, hay panaderos entre los panaderos. Algunos de ellos decidieron reinventarse y hoy por hoy encontramos sus productos, escasos de frescura y abundantes en preservantes, en lujosos estantes de multinacionales del menudeo. Y no los culpo, nefasta consecuencia o bendita virtud de la globalización, los canales de distribución se han sofisticado en pos de una mayor exposición/publicidad de los productos, la producción en serie y ¿abaratar costos? Y ¿a qué precio para el pequeño productor que tiene que vender su pan a un distribuidor, que a si vez ofrecerá su portafolio de productos a la filial de alguna multinacional en nuestras locales economías del tercer mundo que finalmente lo pondrá en nuestras manos con valores agregados de imagen/marca, publicidad, posicionamiento al interior del supermercado, etc.? Súmenle el impuesto de venta.

Pues es acá donde todo toma un giro inesperado en la carrera por ganarse los afectos del escritor de este blog. Y los ganadores son: panaderos (¡como si no lo vieran venir!) y en especial los campesinos y su feria del agricultor porque en un mundo lleno de consumistas ellos son de los pocos grupos sociales que saben discernir cuando se tiene lo suficiente y cuando se pide mucho; y no le han vendido el alma al diablo de la publicidad. El único valor agregado de sus productos es tierra fresca.

Así que mi recomendación del día de hoy es: visiten la feria del agricultor los fines de semana y compren mejores productos a mejores precios. Pongan su dinero directamente en las manos de quienes ustedes quieren apoyar, y dejemos los intermediarios para actividades que en realidad lo requieran.


¿Cómo?: cada localidad tiene su propia versión y los horarios varían también, pero les recomiendo la de Santa Ana, Costa Rica, abierta todas las mañanas de domingo.
¿Qué hacer?: Cómase un perro caliente en la feria de Escazú, Costa Rica. Hechos de autentica salchicha alemana y pan casero, es una comida completa y balanceada. Acompáñela con agua de pipa.
Extra: No solo de pan vive el hombre. Hay bastante eye candy, para los que disfrutan de la belleza terrestre tal como lo hago yo.